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Robert Box, 1951

Declaración del Artista y Biografía

Nací en 1951 y crecí en Sunset Park, Brooklyn, a pocas cuadras de los muelles donde mi padre trabajaba como estibador. La cultura local se centra en los deportes y la televisión. Así pasó la mayoría de mi tiempo libre con un juego parecido a béisbol, “touch tackle”, y hockey en patines.

Mi interés por el arte se desarrolló en la escuela secundaria. Asistí a Obispo Ford en Park Slope, que estaba bajo del liderazgo de los Hermanos franciscanos. En un viaje obligatorio al Museo de Arte Moderno para cumplir una misión, yo estaba caminando impasible por el museo. Después de una esquina me encontré con las pinturas del lirio de agua de Monet, colgados por dos paredes enteras. No quiero sonar demasiado dramático, pero mi vida cambió ese día.
Empecé a pintar poco después. Por suerte, tuve un buen maestro, hermano Johnathon Ringkamp. Él mismo era un pintor que estudiaba en Europa con una beca Fulbright. Era un expresionista abstracto y lo seguí en su estilo. Recuerdo una de sus frases: “En caso de duda … girate a un orce amarillo.” Él fue una gran influencia para un niño de Sunset Park, Brooklyn.

Después de la secundaria asistí a la Escuela de Artes Visuales de Manhattan. En el primer año 1969, estaba bien y progresé. En mi segundo año, la guerra de Vietnam estaba todavía en su apogeo, ocurrió la matanza de Kent State. La Escuela de Artes Visuales se declaró en huelga. En cierto modo me he perdido en el tumulto de los tiempos. Tenía un aplazamiento de la universidad, pero muchos de mis amigos de Brooklyn sirvieron en la guerra.

La escuela reanudó una o dos semanas después. Pronto pasó un incidente que me afectó fuertemente. En una clase de dibujo, el profesor nos pidió hacer una serie de dibujos. Luego él criticó los dibujos enfrente de la clase sin nombrar el creador. Llegando a mis dibujos, se detuvo mirandolos y luego dijo. “Aquí tenemos un ejemplo de una completa idiotez.” Fue un choque … pero lo acepté.

Esa tarde estaba sentado solo en una sala de clase mirando a mis dibujos. Uno de los jefes de la escuela entró y se detuvo para mirar a mis dibujos. “¿Esta es su trabajo?” preguntó. Después de una breve pausa dije que sí. Entonces él respondió: “Son estupendos … puro genio! ”

Dejé la universidad 2 días después.

Tenía 20 años cuando salí de la escuela de artes visuales. Volví a Brooklyn y trasladé a un loft con algunos amigos que eran músicos. Seguí a pintar y también tocé el bajo en la banda de rock que se ha formado en el loft. Mis gastos de vida eran bajos. Conduje un taxi amarillo tres o cuatro noches al mes y esa situación me dejó un montón de tiempo para pintar.

Después de varios años de música y arte, nuestra banda (nos llamamos The Shirts) comenzó a tocar en el club Bowery, CBGB. En 1977 firmamos un contrato de grabación con
Capitol / EMI. Durante los siguientes siete años hice una gira con la banda a través de los Estados Unidos y Europa. Siempre tenía un bloc de dibujo y un conjunto de colores de agua conmigo. En 1983 las ventas de nuestros discos cayeron y The Shirts quedaban sin contrato de grabación. Estaba de vuelta en Brooklyn, volví a la pintura y conduje taxis.

Me casé, tuve dos hijos, trabajé en trabajos “reales” y continué a pintar cuando el tiempo lo permitía. Yo estaba enfocado en crear gran obras de colores.  Las obras estaban presentadas en exposiciones colectivas en el Museo de Brooklyn, la Galería Henry Hicks en Brooklyn Heights, y la Galería Agora en SOHO. En un momento determinado, tuve que dejar mi estudio por problemas de dinero.  Pareció que ya no pintaré más.

Una mañana estuve en mi cocina de Park Slope. Me echaba una taza de café que estaba en la mesa cerca de la ventana. El sol de invierno entró por un lado y iluminó la taza con el vapor subiendo. Tomé una foto del escenario y luego hice una serie de pinturas basadas en la foto. Luego amplié a las pinturas otros objetos en nuestra cocina. Vendí estas “obras de cocina”. Finalmente, establecí una mesa fuera del Metropolitan Museum y empecé ganar dinero con pequeños cuadros de tazas de café, cafeteras, agitadores de azúcar, frutas y verduras.

Viví más de 10 años así: vendiendo mis pinturas de cocina. Un día establecé un lienzo con la intención de hacer una taza de café, pero en su lugar comenzé a mezclar líneas horizontales confinados dentro de un cuadrado apretado. En comparación era mucho más enfocado que mis obras abstractas anteriores. Me gustó. Hice un montón y los saqué a mi mesa fuera del Met. Nombré las obras “Fuzzy Squares”. Las vendí y eso fue una sorpresa para mi. Los años pasados dibujando me habían enseñado mucho sobre la composición.

En la galería de PMW está la exposición actual, Floting Color, y es un desarollo “fuzzy” a “sharp”.

Robert Box
Enero del año 2016

 

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